Una de las emociones que más me impresiona es la ira, tanto a nivel personal como a nivel clínico.
La ira en sí misma y el comportamiento agresivo con que se acompaña, me imponen un enorme respeto , tanto por su impacto como por la cantidad de graves consecuencias que pueden tener en nuestra vida : problemas de relación , problemas laborales , déficit en tomar decisiones , sentimientos negativos graves ( depresión, baja autoestima ) , rumiaciones y fantasías de venganza ,abuso de sustancias , agresión física , problemas médicos ( enfermedades coronarias, , apoplejía….)
Y todo trascurre con bastante rapidez por lo cual es muy fácil encontrarnos en menos de nada en un embrollo monumental.
Es necesario entender qué es la agresividad ya que en la población normal , el 50% de las personas se siente agresivo una vez a la semana o más. Y en la población clínica el 86% tiene varios episodios a la semana o más. El conocer un modelo explicativo tiene grandes beneficios pues se puede apreciar cómo se genera en uno mismo.
Y el modelo explicativo más completo es para mí el cognitivo- conductual de Kassinove y Tafrate.(2005)
El episodio agresivo lo explican así:
DESENCADENANTES
→ VALORACIONES
↓ → EXPERIENCIAS
↓ → ESTILOS DE EXPRESION
↓ → CONSECUENCIAS A CORTO , MEDIO Y LARGO PLAZO.
Desencadenantes : Cualquier estímulo puede conducir a la agresividad, depende de la interpretación que se haga del hecho . Puede ser el comportamiento de los otros ( insultos , bromas, críticas…..) , objetos o situaciones ( que se caiga algo…) o el propio comportamiento ( olvidarse alguna cosa , tropezarse…).
Valoraciones : se ve el comportamiento del otro como intencionado , la situación injusta, terrible el que ocurra, uno propio sin recursos para manejar la situación y también se tiene una imagen del otro muy negativa y extrema e incluso de uno mismo a veces..
En las valoraciones está también presente la tiranía de los debería : “ la gente debería mostrarme respeto siempre , la gente debería hacer lo que le pido…..
Cuando nos damos cuenta de cómo se origina la agresividad y de cómo somos nosotros mismos los creadores y mantenedores , por las valoraciones que hacemos de la situación , podemos aprender a desmontar la atribución externa de responsabilidad “Tú tienes la culpa de que yo me comporte así”. También ser consciente de lo desproporcionada que puede ser la respuesta en función del problema, pues en realidad es porque la persona agresiva se siente herida en su autoestima al sufrir un aparente desprecio u abandono y entonces tiende a castigar al enemigo para neutralizar su dolor y vulnerabilidad.También puede sentirse amenazado o víctima.
Para poder intervenir en esta emoción nosotros mismos , o con la ayuda del terapeuta , es interesante también conocer la intensidad que puede tener esta emoción en nosotros: Molesto → .Enfadado →. Agresivo →. Colérico o con Ira
Esta evolución de la emoción es como un termómetro de la agresividad que en cada persona se manifiesta de distinta manera .
Es importante intentar que no vaya a más y siempre cualquier mínimo autocontrol que favorezca esto es útil. Es imprescindible reestructurar nuestras valoraciones de las personas ,de las situaciones o sobre nosotros mismos que nos llevan a situaciones dolorosas , problemáticas y a veces fatales.
Finalmente , me parece muy importante aprender a “enfadarnos” porque es una emoción vital y necesaria, pero ayudándonos de la asertividad para este aprendizaje,, la respiración , la relajación ….y todo lo que aumente nuestro control sobre la situación.
Expresar nuestras emociones sí , pero sin hacer daño.